sábado, 24 de febrero de 2007
SÁNCHEZ DE LA ROSA/

José Antonio Lozano, que es alérgico a cualquier incidente, sea bueno o sea malo, que lo saque de sus casillas o de su estudio, excepcionalmente ha dado su brazo a torcer aceptando reunirse este sábado en una comida que le ofrecemos sus amigos y colegas en el Casino Primitivo, con el justificado pretexto de que lo han nombrado miembro de la Real Academia de Bellas Artes Virgen de la Arrixaca de Murcia, distinción que le devuelve a una ciudad donde tiene fuertes vínculos sentimentales, y entre ellos, el más profundo, que allí cogió por primera vez unos pinceles, junto a su maestro Luis Garay, yo creo que con la intención de estar más cerca de su hija Carlota, con la que acabaría casándose. Pasado el tiempo,la vida del artista permanece a estas alturas de la película con las mismas pautas de autenticidad personal impecable, como hombre y como pintor, y ahí queda esa trayectoria ejemplar si se trata de recordar todo cuanto ha hecho por esta ciudad desde que un día dejó la Sierra y se instaló en la calle Carcelén con su caballete magistral, mientras iba rodeándose de gente que aprendió allí a mirar el paisaje de otro modo, tomando como carta de ajuste su limpia concepción plástica, ya fuese en la acuarela o en el acrílico, los dos campos de juego en los que se movía con absoluta autoridad, para permitirse el lujo de jugar con otras imágenes y cultivar su humor, que ahí queda su colección interminable de payasos perversos, y la declaración de paz que está en su noble corazón pero también en el aleteo polícromo de sus palomas, algunas de las cuales revolotean por la casa donde vivo, con el formidable cuadro del quinqué, de gran formato, que preside mi salón y que es como su silenciosa pero emotiva tarjeta de identidad, característica de su estilo. José Antonio, que se formó en la Escuela de Artes y Oficios murciana, abrió en Albacete su galería en 1961 y ese ha sido su sancta sanctorum y el ventanal que ofreció a las mejores firmas invitadas. Entretanto,fundó y dirigió el Taller de Artes Plásticas en 1978. la fragua donde se forjó una generación artística activa que ha seguido sus pasos. De José Antonio hemos aprendido algo más que su pintura, vale la pena destacar su forma de ser, su sensibilidad, su voluntad de aproximación a los que le rodean para hacerlos sus amigos. La figura humana curiosamente no aparece en sus cuadros, quizá para rodearse de gente de carne y hueso, como los amigos que le vamos a arropar en este encuentro sentimental. Podremos compartir con el maestro lo que tanto le gusta, sentarse a la mesa, donde es también un experto, y si hay que ir a comer con Paul Bocuse en el Pont de Collonges, al norte de Lyon, "le passage obligé de tous les gourmands", como dice el eslogan del restaurante del genio de la nueva cocina francesa, pues se va, y también a Nerpio, con el exclusivo objeto de saborear unas migas ruleras. Es por lo que se deja seducir, y no iba a desaprovechar la ocasión de celebrar la liturgia de los manteles junto a quienes le admiramos y le profesamos nuestra amistad.

Una obra de Lozano se encuentra en un lugar de honor de la embajada de España en Londres, pero hay cuadros suyos repartidos por todo el mundo, culminación de una trayectoria brillante y acreditada por importantes premios, entre ellos, por partida doble, el de Bellas Artes de Valdepeñas. Aunque cualquier pincelada suya es una sugerencia singular, el encanto aislado de una aldea, la grandeza de Albarracín, una playa de aquí mismo, y el propio Yeste, su raíz y su testimonio- tantas veces dibujado, cada piedra, cada torreón. Sus bodegones, sus sobrecogedores peces muertos, el irritante blancor de Mojácar y la cal de los pueblos manchegos, el color de las casas de la Vila, joyosas todas ellas en un apunte magnífico del pueblo alicantino.

Lozano lleva Albacete en lo más hondo, aquí ha dejado una huella imborrable, así que es fácil la osadía de pedir que se le tenga en cuenta en el catálogo ilustre de los personajes cuya fidelidad y entrega al sitio en el que viven y trabajan merecen la condición de hijos adoptivos, como muchos que le han precedido, y que es uno de nuestros más valiosos patrimonios.

(Fuente: www.laverdad.es)

Tags: nerpio

Publicado por Desconocido @ 11:02
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